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Los Protagonistas

Creo que en algún momento les conté que Caray Rocío solía ser una marca de accesorios que nació como resultado de una fallida búsqueda de una flor para el cabello. Fallida porque nunca la encontré. Doblemente fallida porque cuando logré crearla yo, se la terminó quedando otra persona ¡Y todo esto estuvo y está muy bien! Porque el viaje que me regaló esta búsqueda de la flor mítica, está empezando a ser el viaje de mi vida. 

Por eso, hoy quiero hablarles de los accesorios que en verdad no son accesorios. De los accesorios que creían ser accesorios. De los accesorios que son, en verdad, protagonistas.

Allá hacia mis veintitantos años, cuando esto iniciaba, el «eslogan» de la marca era “moda artesanal”. Y hoy, llegó el momento de por fin confesar que los accesorios de Caray Rocío nunca estuvieron a la moda… En verdad, eran realmente difíciles de usar; pero a pesar de eso -o quizás por eso- se vendían como pan caliente. De hecho, muchos de ellos eran creados a partir de prendas antiguas que mi familia y amigos me cedían para que hiciera con ellas “mi magia”. Mis clientas frecuentemente me decían que cada vez que querían usar Caray Rocío tenían que irremediablemente vestirse para ese accesorio, tan colorido, tan personal, tan expresivo, tan… protagonista. Esta realidad, hoy la considero una victoria. Con mis accesorios daba una oportunidad especial a mis clientas de expresarse ellas también, subvirtiendo la tradicional jerarquía entre vestimenta y accesorio. Y es así como el accesorio dejó de ser… bueno… un accesorio.

​Estos protagonistas hoy dramatizan la historia de mis obras. Son verdaderas divas y se comportan como tales. Hay noches, como ésta, que no me dejan dormir. Me piden que los cosa, que los teja, que los vista, que me apure, que quieren salir a escena. Pero a pesar de sus demandas, son los más fieles compañeros de aventuras. Me ayudan a seguir soñando, me inspiran a seguir creando, me impulsan a seguir escribiendo, me recuerdan -sobre todo en los momentos en que pierdo el aliento- que mi mensaje vale la pena, que mi mensaje puede ayudar a muchas personas, que mis sueños son posibles, y que me merezco cumplirlos. Y de repente, me siento afortunada.

Con amor,
Caray Rocío

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