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Flores del Alma: un Viaje hacia el Centro.

«La meta no es la altura, la meta es el centro»

Esta frase, escrita por Carl G. Jung en El libro rojo, es una declaración fundamental que nos ofrece una brújula para entender nuestro desarrollo espiritual y psíquico. Últimamente, esta frase, a la vez, se ha convertido en una especie de faro que guía mi actividad artística. Y hoy les cuento por qué…

En este aforismo, Jung nos invita a diferenciar dos búsquedas:

  • La “altura” representa el ascenso, los logros visibles, el estatus social, el poder, la ambición y todos aquellos espejismos de los cuales el ego suele enamorarse.
  • El “centro” simboliza el núcleo de nuestra psique, ese espacio sagrado que, si nos arriesgamos a revisarlo con profundidad, aquello que reconocemos y aquello que rechazamos en nosotros mismos puede alquimizarse en un abrazo posible.

Esta cita propone que la verdadera realización reside en encontrar esa integridad, en lograr cierta totalidad -que nunca se alcanza ni se agota- dentro de nosotros mismos. Ir hacia el centro es un viaje a nuestro interior, un movimiento circular de integración de las polarizaciones que nos habitan y de reencuentro con nuestra esencia, tanto aquella que reconocemos como propia como aquella que resistimos.

El mandala como mapa del alma

La creación de un mandala es escenificar un viaje semejante. Estas representaciones arquetípicas de la totalidad de nuestra psique son herramientas poderosas que nos aproximan a ese centro, muchas veces olvidado, perdido en los vaivenes y trajines cotidianos de las batallas del ego.

Al crearlos, activamos la acción de centrar nuestro mundo interior, enfocándonos en lo verdaderamente esencial e importante. Por eso, el elemento más transformador de tejer (o dibujar) un mandala es el proceso de creación en sí mismo, más que la habilidad artística o la perfección estética del resultado. Lo que importa es el movimiento psíquico que este acto creativo facilita dentro de nosotros, el cual involucra alquimia y transformación internas.

La circularidad del hilo

El arte es siempre agente de transformación personal, e incluso teniendo esto muy en claro no deja de sorprenderme… Luego de meses lagunosos desde el punto de vista creativo, el hilo me guio de vuelta al camino del corazón.

Empecé a trabajar en la creación de mandalas tejidos de forma inconsciente. Un poco frustrada por el no-avance con otra obra en proceso, se me ocurrió retornar por un ratito a mi primer amor: el tejido a crochet de cuadrados de la abuelita y patrones afganos ¡Me devolvió la alegría! Me entusiasmé otra vez y de tanto tejerlos, sin un rumbo claro, se me hizo evidente lo que tenía en frente, su estructura fundamental: la circularidad del mandala y la cuadratura del círculo.

Desde ese punto en adelante tejer estos patrones se convirtió en una suerte de meditación consciente, en un espacio para concentrarme plenamente en todo aquello que de verdad me importa en la vida. En ese continuo, mientras tejo muy concentrada contando puntadas y cuidando la simetría, sin buscarlo de manera intencional me encuentro, de repente, mirando atrás para comprender el presente en retrospectiva y, desde esa quietud, me permito imaginar nuevos futuros.

Son muchos los pensamientos y las emociones que se entrelazan entre puntada y puntada, y la creación de estas “redes” mandálicas siempre me trae una profunda paz.

Flores del alma

Cuando tomé consciencia de la aparición espontánea de estas figuras en mi quehacer creativo, empecé a tejerlas con una intención renovada: la de crear una nueva serie artística.

La producción de este tipo de patrones suele emerger de nuestro ser en momentos de revisión y transformación psíquica profunda, lo cual sincroniza con mi momento actual. Me emociona plasmar esta energía en mi arte.

Así es como nace mi tercera serie artística, flores del alma.

Actualmente me encuentro finalizando la primera obra de esta serie, tras una larga etapa investigativa y de producción exploratoria, tejiendo pequeños (y no tan pequeños) mandalas monocromos, para definir el rumbo. A continuación, les muestro algunos de ellos, a modo de tentempié, antes de sacar a la luz la primera obra de la serie.

Espero que este pequeño vistazo de mi proceso los inspire a iniciar su propio viaje hacia el centro.

Con amor siempre,

Caray Rocio

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