Nunca me poseyó un espíritu, pero seguramente el hechizo de primavera sea algo muy parecido…
Si el hechizo de primavera fuera un espíritu, se trataría de uno noble, de esos que te poseen, pero que tienen la delicadeza de hacerlo con tu consentimiento, consciente o no, pero con tu consentimiento, al fin y al cabo. Una siempre puede elegir fingir demencia si así lo desea, pero la cuestión es que cuando ya hemos traspasado la línea de no retorno, si miramos con cuidado hacia atrás, irremediablemente tendremos que reconocer que le hemos dado permiso. Y este punto es crucial; porque si bien podríamos sospechar que el hechizo de primavera es, a pesar de todo, bienintencionado, puede causar estragos si nos entregamos a él sin consciencia.
Ahora bien, detengámonos unos instantes a analizar uno de los principales rasgos del hechizo de primavera: es caprichoso. Sí, señor, ca-pri-cho-so. Llega, llama amablemente a la puerta, se la abres, te regala una sonrisa, lo dejas pasar y te convida lo más lindo que tiene para darte. Y todo esto lo hace, sólo porque así lo quiso. Y después se va. También, porque así lo quiso. En ocasiones, vuelve de manera tan reiterada y consistente que – ¡Ay…! – una cree que nunca se va a terminar…
En muchas ocasiones se ha comprobado que invitarlo a regresar puede ser contraproducente; y en muchas ocasiones se ha comprobado que invitarlo a regresar puede tener resultados favorables. Pero la realidad es que nada de esto importa. Al final del camino, la cuestión es siempre la misma: si regresa, no es porque se lo hayas pedido, es porque así decidió hacerlo.
A estas alturas se habrán dado cuenta ya: el hechizo de primavera, por muy bienintencionado, no es para tomarlo a la ligera. Te puede dejar hecha un lío ¿No ocurre algo muy similar con los amoríos?
Otro rasgo importante del hechizo de primavera es, a la vez, que tarde o temprano siempre regresa ¿Contradictorio? No… Esta afirmación sólo es contradictoria si los que nos ponemos caprichosos somos nosotros… Es que una querría que regrese con el mismo nombre, el mismo rostro armonioso, la misma piel blanca y rugosa, la misma voz tranquila y melodiosa. Pero ocurre que no siempre regresa bajo la misma forma ¿Y que vamos a hacer? ¿Vamos a cerrarle la puerta en la cara solo porque usa otro perfume? Bueno… es una opción. Y de hecho eso es lo que elegimos cuando estamos muy dolidos. Como dice Charles Bukowski: “Hay personas que son inolvidables y no hay cura”.
Hace no mucho tiempo atrás leía un bellísimo texto en el que Albert Camus dice: “En no ser amado sólo hay mala suerte. En no amar hay desgracia. Hoy en día, todos morimos de esa desgracia”.
¿Qué pasa cuando rechazamos al hechizo de primavera? No lo sé con certeza… Pero me aventuraría a sugerir que equivale a algo así como abrir un surco en nuestro propio corazón.
¿Cómo hacemos para elegir amar si sabemos que el hechizo de primavera podría irse de repente, sin explicaciones lógicas? Como ocurre siempre en materia de amor y de hechizos, no hay lógica ni tal cosa como “la respuesta correcta”. Pero puedo intentar regalarles la mía, imperfecta pero compañera, que es la valentía. En mi inexperta experiencia, el hechizo de primavera, mientras duró en mi vida, fue lo más hermoso que me pasó. Por eso, cuando tengo el honor de su visita, lo abrazo… con la incerteza de cuánto va a quedarse, pero con la esperanza de que, bajo la forma que sea, encontrará la manera de regresar.
Con cariño,
Caray Rocío
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La imagen fue extraída del libro “Unearthing the Secret Garden”, de Marta McDowell, fuente que forma parte de la investigación conceptual de la serie «Lianas del Jardín Secreto».


